Cómo empezó todo
Hace unos seis años y medio, Frankie se estableció en una finca en Ampuyenta. Era un terreno precioso, pero en aquel entonces ella no imaginaba que estaba destinado a convertirse en un santuario de animales en toda regla.
La transformación comenzó por pura casualidad, a raíz de una conversación informal con un vecino que le hizo una pregunta sencilla: «¿Quieres un burro?».
Frankie no pudo negarse, pero tampoco fue capaz de elegir solo uno. En su lugar, abrió su corazón para acoger a un grupo de tres: el joven Henry (que apenas tenía unos meses de vida), una burra de carácter afable llamada Hope y la pequeña cría de esta, Yndio, de tan solo cinco semanas. Adentrarse en el cuidado de los burros supuso un gran reto de aprendizaje. Su primer gran desafío fue averiguar cómo mantener a su nuevo trío bajo control después de que descubrieran que su hermoso corral de madera —recién estrenado— tenía un sabor delicioso; ¡se lo comieron obstinadamente en repetidas ocasiones!
A medida que Frankie adquiría experiencia, la noticia de su dedicación comenzó a extenderse por toda la isla. No pasó mucho tiempo antes de que llegaran dos burros más, ambos aquejados de graves problemas cutáneos. Gracias a los cuidados constantes de Frankie y al ambiente tranquilo de la finca, ambos lograron una recuperación milagrosa y completa en cuestión de pocas semanas.
Hoy en día, aquella pasión inicial ha florecido hasta convertirse en un refugio para toda la vida, un espacio en constante expansión. El amor de Frankie por los animales rescatados va mucho más allá de la manada; la granja es ahora un hogar lleno de vida para cinco perros y trece gatos rescatados, y ella siempre está dispuesta a abrir sus puertas a nuevos animales que lo necesiten. Aunque muchos de ellos llegaron con pasados desgarradores, ahora tienen garantizada una vida de seguridad y amor incondicional.
Ha sido un viaje de transformación increíble para todos los implicados. Al fin y al cabo, ¿quién habría imaginado que una antigua bailarina internacional, que en su día vivió en un mundo de brillo y glamour, encontraría la verdadera pasión de su vida abrazando burros en un campo tranquilo?
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